Creado por Rosy Guerra, Pamela Gonzalez
La chikungunya es una infección viral que se transmite por los mosquitos Aedes aegypti. Se encuentra comúnmente en África, las islas del Océano Índico, el subcontinente indio y el sudeste de Asia. Hay diferentes signos y síntomas que acompañan a esta enfermedad. Estos incluyen fiebre alta, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones y en la espalda, y erupción cutánea. El dolor muscular es uno de los signos que aparecen con más frecuencia en la chikungunya; por lo tanto, es muy importante que sepas cómo lidiar con él.
Parte 1 de 3: Alivia el dolor mediante la dieta y el descanso
1.- Tómate tu tiempo para dormir. Se recomienda que los pacientes con una infección por chikungunya tengan reposo absoluto. Esto significa que el paciente debe evitar entrar y salir de la cama (excepto para ir al baño) si es posible. Es recomendable dormir durante 8 a 12 horas al día. Esto reducirá la fase de recuperación.
Cuando duermes, tu presión arterial desciende y tu respiración se hace más lenta y profunda. Debido a que la actividad de tu cerebro se reduce drásticamente durante el sueño, ahorras energía y oxígeno. Esta energía y oxígeno que ahorras se distribuyen a otras partes de tu cuerpo, incluyendo tus músculos. El suministro de sangre adicional que lleva los nutrientes y el oxígeno ayuda a reparar los tejidos musculares que se dañaron debido al virus de la chikungunya.
Es durante el sueño que la glándula pituitaria libera una dosis extra de la hormona del crecimiento. La hormona del crecimiento, a su vez, estimula el crecimiento del tejido y el desarrollo de nuevas células musculares.
El sueño también induce la inconsciencia. Cuando duermes, eres menos consciente de lo que pasa a tu alrededor. Por lo tanto, el sueño puede disminuir el dolor muscular al disminuir tu conocimiento de él.
Consume cebolla y ajo. Estos dos sanadores sabrosos poseen propiedades antisépticas y compuestos que estimulan la inmunidad. Durante la infección de la chikungunya, se recomienda consumir entre 3 y 5 porciones de cebolla y ajo al día.
Come hongos. Los hongos son conocidos por estimular las citoquinas (células que inhiben la infección viral o bacteriana). Come una porción de hongos o toma una sopa de hongos por lo menos una vez al día.
Las frutas cítricas ofrecen de manera vital la tan necesaria vitamina C. Esta vitamina es una antioxidante que apoya la reparación celular y mantiene las células sanas. Puedes adquirir la vitamina C del melón, la naranja, el pomelo, el kiwi, el mango, la papaya, la piña, la sandía, las fresas, las frambuesas, los arándanos, etc. Come por lo menos 5 fuentes de vitamina C cada día.
A medida que la compresa fría entra en contacto con la piel, contrae los vasos sanguíneos y disminuye el suministro de sangre. Asimismo, la compresa fría también puede disminuir la temperatura de los músculos.
La terapia con hielo o la compresa fría solo se debe aplicar durante 15 a 20 minutos a la vez. Esta duración de tiempo es suficiente para crear el efecto terapéutico. No apliques el hielo directamente sobre la piel o lo utilices por más de 20 minutos. Si lo haces, dañarás los tejidos.
Parte 2 de 3: Usa medicamentos para aliviar el dolor.
A medida que la prostaglandina viaja a través del cuerpo, se adhiere a los receptores del dolor e iniciar la percepción del mismo. La prostaglandina también juega un papel importante en el inicio de los procesos de inflamación que pueden causar más dolor muscular.
La dosis recomendada de naproxeno es de 550 mg por día oral como dosis inicial. Esto se continúa con una dosis de 550 mg cada 12 horas o 275 mg cada 6 horas.
Sin embargo, su mecanismo principal es bloquear la producción de la enzima ciclooxigenasa (COX). Esta enzima precede el desarrollo de la prostaglandina.
La dosis recomendada es de 200 a 400 mg por vía oral. Se debe tomar cada 4 a 6 horas.
El acetaminofén funciona como el ibuprofeno, ya que también bloquea la producción de la enzima COX.
La dosis recomendada es de 325 a 650 mg cada 4 a 6 horas. También puedes tomar 1.000 mg cada 6 a 8 horas.
Parte 3 de 3: Aprende más sobre la chikungunya
El virus afecta principalmente a las células epiteliales y endoteliales humanas, conocidas como “fibroblastos”. Estos fibroblastos normalmente constituyen el tejido muscular.
A medida que la infección avanza, estos fibroblastos se dañan y las células epiteliales y endoteliales mueren. La lesión de los fibroblastos del músculo da lugar al dolor muscular.
Fiebre: cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta cuerpos extraños, como el virus de la chikungunya, se secretan sustancias que causan fiebre (también conocidas como “pirógenos”) y estas viajan hacia el centro del cerebro que regula la temperatura, denominado “hipotálamo”.
Picazón y erupciones maculopapulares: por lo general comienza en la cara y se extiende rápidamente al tronco y a las extremidades. Una erupción macular se refiere a las manchas planas y rojas en la piel, mientras que una erupción papular se refiere a las protuberancias rojas y pequeñas. Si ambas están presentes, esta erupción se denomina como “maculopapular”.
Dolor de cabeza: la infección provoca la aparición de dolores de cabeza.
Pérdida de apetito: la infección altera los hábitos alimenticios normales de una persona. Cuando se presentan temperaturas corporales más altas, las papilas gustativas dejan de funcionar. Sin un sentido del gusto, la persona pierde el apetito.
Malestar general del cuerpo: los músculos se inflaman cuando la infección está presente. Como resultado, la persona puede sentir debilidad en el cuerpo y es posible que quiera acostarse la mayor parte del tiempo.
La sangre se extrae de la vena del paciente y se coloca en un recipiente estéril para que la examinen en un laboratorio.
El examen detecta la presencia de anticuerpos de la chikungunya en la sangre que indican la exposición del paciente al virus.
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